domingo, 8 de enero de 2017

El tiempo. Todo. Locura

Hay silencios que dijeron más que miles de palabras. Miradas que se cruzaron y fueron incapaces de articular media palabra.
Lo que nunca nos dijimos fue, sin quererlo, el final de nuestra historia. Nuestro punto y aparte, pero recuerdo que un día fuiste casa. Con puerta y sin ventanas para que nunca nos llevase la corriente. Yo era chimenea, trasnochaba al calor que me daban tus brazos.

Dijiste que sumábamos y que los dedos estaban para algo más que contar los días que faltaban para volver a vernos. Pero poco a poco, sin quererlo, nos volvimos grises. No lo sabíamos tampoco. Pasamos a ser una playa sin mar. Pese a que lo intentamos. Sí, vaya que si lo intentamos. Del derecho y del revés, del suelo al cielo. Y viceversa. Pero no pudo ser, y tuvimos que venderlo todo para pagar las copas de los bares que nos prometían olvidar.

Y fuimos tontos, por creer que aquello que se esconde nunca vuelve a aparecer, como si ocultar los escombros bajo la alfombra fuese la solución.
Nos olvidamos de cubrirnos de la lluvia. Y entonces lo entendimos todo. Comprendimos que un refugio no es un hogar, sino un lugar en el que escondernos del tiempo, de las prisas, de todos los que ya nos daban por muertos.
Nos deshicimos como se deshacen los sueños que nunca veremos cumplidos. Nos hicimos añicos.
Nos despedimos, sin rozarnos los labios, pero con la frente arrugada, por todo lo que no pudimos ser. Por todo lo que fuimos. Por lo que construimos con nuestras manos. Por lo que fuimos incapaces de sostener.

Estuvimos a punto de rodar el final esperado, el de las lágrimas y los abrazos que nunca volverían a repetirse.
No hubo tiempo de tomas falsas. El silencio nos invadió y se convirtió en el protagonista.

Nos marchamos, mirando atrás, como quien cree ver algo que nunca fue. Como si nada hubiese merecido la pena. Como si la vida no fuese más que destruirnos después de habernos construido a nuestra imagen. Sin semejanzas.

domingo, 29 de mayo de 2016

Microcuento




Sólo somos una gota de agua en el mar, 
una gota que puede cambiar la marea. 





SARA REY.

domingo, 8 de mayo de 2016

Domingo, domingo.

Fuera llueve, hace un día muy feo, al más estilo británico. Yo escribo y leo.

Leo que las madres solteras en marruecos son echadas de casa, repudiadas. Que Javier Fernández es el nuevo rey del deporte español – nadie podía esperar que la gran estrella deportiva del país fuese un patinador – Leo que en EEUU los máximos directivos de las empresas ganan 300 veces más que sus trabajadores, lo que me parece totalmente inmoral. Leo que la cerveza más barata de España se vende en Málaga, con lo que ya sé donde tengo que irme a vivir. Leo que Daniel Negreira, un chef gallego, inaugurará en Shanghái este mes el primero de 50 restaurantes de la franquicia Alma. Leo que confunden a un profesor que hacía ecuaciones matemáticas en un avión con un terrorista, porque su compañera de asiento afirmó que escribía “cosas raras” - La América de Trump ya está aquí – Leo que el inglés sigue siendo la segunda lengua más estudiada del mundo y como curiosidad que en Argentina tienen el italiano como segunda lengua preferente.
Así se presenta este domingo, el mundo no para, gira, vive, comete errores. Somos parte de todo esto, de cada noticia, de todo lo que sucede.
Nada cambia si no cambiamos nosotros.


Y mientras leo todo esto, solo se me ocurre escribirlo como si así contribuyera a algo. Y escucho música, que eso si que me cambia a mi. 


SARA REY.

domingo, 1 de mayo de 2016

Eres un superhéroe


"El amor de una madre es el combustible que hace que el ser humano logre lo imposible."

Marion C. Garretty



Eres un superhéroe de los de verdad, sin capa.


A ti, que más que darme la vida me la has enseñado a vivir, a ti que me has dado las instrucciones para no perderme en este mundo loco y lleno de ruido, pero a la vez maravilloso y lleno de sorpresas.
A ti que te levantas cada día para seguir luchando, a mi lado. Eres mi bastón, mi brújula, el refugio donde acudir cuando mi mundo se derrumba.
Eres un superhéroe, de los de verdad. De los que luchan contra problemas reales, de los que tienen muchas vidas, tú renaces cada día.
A ti que me has enseñado tanto, que me has perdonado, que me has visto llorar y me has salvado. A  ti que me estrechas en tus brazos y no me sueltas, a ti que nunca me has fallado.
A ti mamá, por ser el amor más grande, el verdadero. Por que sin ti no sería yo, sin ti no podría.
Eres un superhéroe de los de verdad, incansable, siempre dispuesta, lista para saltar en todo momento, fuente inagotable de cariño, de amor, de besos, de caricias, de abrazos.
A ti, la persona más pequeña y a la vez más grande, a la más única, a la más fuerte.

A ti mamá, por recordarme siempre quien soy y enseñarme que es lo importante. Por regalarme tu tiempo, tu vida. Por no cansarte, por no irte de mi lado.


"Una persona no quiere que le digan que es perfecta, que no tiene fallos. Quiere que le digan que es querida con todos y cada uno de sus fallos." TE QUIERO ASÍ, SIN ANESTESIA. 


SARA REY.

domingo, 10 de abril de 2016




"Comienza donde estás, usa lo que tienes y haz lo que puedas"
Arthur Ashe



La vida ya se encarga de no ser un paseo tranquilo, lleno de rosas y entre nubes de algodón; yo lo descubrí desde muy pequeñita. Pero lo que no sabía la vida, era con quien iba a jugar esta partida. Siempre había cogido el toro por los cuernos, una y todas las veces que hiciera falta. Y todas las batallas se convirtieron en historias dignas de contar, de las que presumir. 
Pero llegó un momento, en el que vivía demasiado deprisa, la vida me pedía un parón y mi armadura ya tenía muchas grietas, y hubo una que resultó mortal. 

Todos tenemos un sexto sentido, pero muy pocos lo llegan a interiorizar: escucharnos a nosotros mismos es la clave para dormir bien por las noches. Tenemos la mejor máquina de consejos en nuestra cabeza, gratis, sin horarios, ilimitada y nos empeñamos en callarla. Dejamos que coja polvo. Dejamos todos estos mensajes que nos mandamos a nosotros mismos de lado, y nos dejamos a nosotros por el camino. Y supongo, que lo hacemos porque en frío, todo resulta inalcanzable.
Pero resulta, que hay que saber levantarse después de una derrota, y lo que es más importante, hay que saber caer por amargo que sea. Cuanto antes lo aprendamos mejor, porque la vida es una continua carrera de obstáculos. 

Me he caído y levantado tantas veces en estos últimos meses, que a veces ya no distinguía si estaba de pie o tirada. Pero hoy puedo decir, que sé donde estoy, de dónde vengo y a donde voy. He aprendido que nadie es mejor ni más grande que tú. Que todos somos una obra de arte, única, irrepetible. Que lo grandes que somos se mide también por lo grandes que somos con los demás, del respeto hacia nosotros mismos. Que todas las respuestas que buscamos están dentro de nosotros. Que no nacemos con un manual que detalle la perfección. Que saber decir que no, es tan o más importante, que saber decir que sí. Que a veces nos tenemos que poner un poco egoístas y priorizarnos a nosotros mismos.
He aprendido que el tiempo es una máquina de la razón. Que no debemos cambiar por otro, que tenemos que ser fieles a nosotros mismos. 

Y lo más importante de todo: la mejor inversión que he hecho de mi tiempo, es dedicármelo a mi misma, a descubrirme, reinventarme, a salvarme. Que la vida es una y no hay segundas vueltas. 




Sara Rey. 


domingo, 17 de mayo de 2015

Un domingo

Aunque este domingo ya este llegando a su fin todavía me queda tiempo para escribir... 


"Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol"

Quiero hablar de sentimientos, de momentos y de mí. 
Estoy agradecida a la vida, agradecida porque ha hecho que lleguen a mí personas que admiro, ha hecho que me sienta amada por mucha gente. Estoy agradecida de poder decir que tengo amigos que van a estar siempre a mi lado, que tengo una familia que desborda amor, fuerza, cariño, ganas de compartir. Me siento realmente agradecida de poder decir que me siento arropada y que no estoy sola, que nunca lo he estado.

Supongo que todos pasamos por momentos en vuestra vida en el que vemos el vaso medio vacío, pues ahí estaba yo. Pero que estés metido en un túnel no quiere decir que no veas la luz al final. Además, soy demasiado joven para estar triste, demasiado optimista, tengo demasiadas cosas buenas en mi vida como para dejar que solo una te afecte. Y es que darte cuenta de que el problema esta ahí es el primer paso para solucionarlo, y quien quiera te acompañará en el camino y quien no, ya se encarga la vida de desviarlo hacia otro lado. Soy demasiado joven como para no avanzar, demasiado joven para pensar que si una persona no te quiere ya no lo hará nadie más, soy demasiado joven como para no quererme a mi misma. Soy demasiado joven como para no respetarme, como para no sentirme orgullosa, como para no equivocarme y equivocarme muchas veces, demasiado joven para no reír cada día, demasiado joven para sufrir, demasiado joven.

                                                                                               Con todo lo que hay dentro de mí, Sara R.  


domingo, 3 de mayo de 2015

Feliz día mama

Tú día podría ser cualquiera, pero hoy lo es un poco más. 

A ti mamá:

Trabajadora incansable, alegre, fuerte, lectora de libros -  buenos libros - cariñosa, sensible, madre, amiga, compañera de vida. Gracias.

Gracias por hacerme creer en la vida, por darme un beso cuando menos lo merezco, cuando más lo necesito. Gracias por estar, por ser, por compartir momentos, por cada día de nuestra vida, por cada abrazo, por enseñarme a luchar por aquello que quiero, por no dejarme caer nunca del todo.
Gracias mamá por hacer que crea en el amor. Gracias por saber guiarme y por respetar cada una de las decisiones que he tomado, gracias por no juzgarme.

Eres luz, eres mi luz.


Con todo el amor que he escrito y el más grande no me cabe. Te quiero
Tu Sari.