Nos
prometieron amor eterno, una media naranja, un príncipe azul y unos zapatos de
cristal. Y vamos nosotras (pobres y bellas ilusas) y nos lo creemos, es más, lo
buscamos, y así nos quedamos con una mano delante y otra detrás. La media
naranja resulto ser una rodaja de limón más seco que la mojama, y el zapato de
cristal era de plástico -los problemas del “primer mundo”- a fin de cuentas
¿quién necesita un príncipe azul pudiendo ser tú reina y señora de tu propio
castillo?
Lo
importante no es el amor eterno, sino el amor real. Que te quieran para siempre
no sirve de nada si no te quieren bien.
Ya
lo dijo Oscar Wilde en el siglo XIX “Amarse
a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna”
Viajar,
escribir un libro, aprender inglés, alemán,
francés, italiano, comprar una casa -con jardín- tener un perro, leer, tomar
una copa de vino en una terraza frente al mar una noche de verano, reír, reír
cada día, ser yo, saber perdonar, querer, olvidar lo malo, andar en bici,
pasear descalza, ser mamá, formar parte de algo, ser alguien, no rendirme,
lograr mis metas, humildad, sencillez, volver siempre a casa, ayudar, dejar que
me ayuden, escribir columnas en un periódico, no olvidarme de lo importante,
ser independiente, libertad.
Cuando
tienes las cosas claras lo único que queda es empezar. Tener los medios o ir a
buscarlos, lo imposible solo tarda un poco más.
Saber lo que quieres, a donde vas y de donde vienes. Saber
cual es tu “misión” saber querer, dejar que te quieran, cuidarte, que te
cuiden, amar y que te amen. La vida.
" En la antigüedad, la humanidad se dividía en tres
géneros, el masculino, el femenino, y el andrógino (del griego Andros - hombre
y Gino - mujer). Los seres que pertenecían a esta última clase eran redondos,
con cuatro brazos, cuatro piernas, dos caras en la cabeza y, por supuesto dos
órganos sexuales. Estaban unidos por el vientre. Eran seres tan terribles
por su vigor y fuerza que se sintieron suficientes para atentar contra los
dioses. Puesto que Zeus no podía destruir la raza humana, dado que esta era la
que adoraba a los dioses, los castigó partiéndolos por la mitad. Apolo
los curó dándoles la forma actual que tienen ambos sexos, y más tarde pasó
adelante sus "vergüenzas". Y ahí fue cuando las criaturas comenzaron
a morirse. Morían de hambre y de desesperación. Se abrazaban y se dejaban estar
así. Y cuando una de las partes moría, la otra quedaba a la deriva, buscando,
buscando... el amor desde tiempos inmemorables trata de unirlos, de manera que,
cuando se encuentran se unen de tal forma que es para toda la vida, tratando
cada uno de reunirse y fundirse con el amado y convertirse de dos seres en uno
solo, por lo cual, solo podría alcanzar la felicidad nuestra especie cuando se
dé el tiempo en la mitad de la humanidad se encuentre con su otra mitad.”
La felicidad es un bien escaso, como casi todo en este
mundo, pero dicen los economistas (que de esto saben mucho) que escasez no es
sinónimo de pobreza. Por lo tanto, somos infelices pero no somos pobres de
felicidad, lo que ocurre es que está mal repartida, algo habitual también.
Nuestra otra mitad, a la que algunos llaman media naranja, medio limón o medio
cesto de frutas… esta por ahí esperando a ser encontrada. Creo firmemente que
nuestra mitad no tiene por que ser una pareja, puede ser tu mejor amigo, tu
primo o tus padres, lo importante es que sea la parte que te complementa para
que a través de esa relación ambos podáis llegar a afirmar “SOY FELIZ”
“Si no encuentro la felicidad la dejo” no, no lo hagas
puede estar a la vuelta de la esquina, en el banco del parque o en la librería;
en las librerías se han encontrado muchas mitades. Somos seres sociales por
naturaleza, tendemos a las relaciones personales que tantas veces traen
problemas. Tendemos a equivocarnos de mitad, unas cuantas veces y a jurar amor
eterno a la mitad que finalmente no nos corresponde a nosotros, esto es un
juego. ¡Busca, prueba y encontrarás!
La raza humana ha ido avanzando – ahora estamos
retrocediendo otra vez – desde la época clásica hasta el día de hoy en temas
como:la electrónica, la ciencia, la
medicina, la moda, la educación … pero no ha cambiado nada, absolutamente
nada, en las relaciones, somos seres programados, programados para querer y
para odiar, para darlo todo por tu medio melón y al día siguiente no mirarle a la
cara. Estamos programados, o castigados por Zeus a pasarnos media vida buscando
la felicidad en otra persona y nos olvidamos de que somos lo suficientemente
autosuficientes como para conseguirla nosotros solos.
La vida te sonríe, te quiere, te mima, te
escucha. La vida te trata como tú la tratas a ella, la vida es amor, es locura,
es viajar, es vivir, es paz, es un mojito en una tarde de verano. La vida es lo
que quieres que sea.
Vivimos esperando que la vida nos enseñe
los dientes, pensamos que si algo puede pasar, pasará; pero las cosas no pasan
si no estas dispuesto a luchar por ellas, a trabajar, a apostar por lo que
quieres, la vida solo te sonríe si le haces cosquillas. Sal a la calle ¡que no
te de vergüenza! Si quieres gritar, grita. No esperes agradar a todo el mundo,
ni que todo el mundo te agrade, no esperes que te den todo hecho, no esperes el
amor, no esperes a hacer lo que te apetezca, hoy estás aquí… mañana, Dios dirá!
Gregorio Marañón, escribió que: “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufriry no dormir sin soñar. Descansar, es empezar
a morir”escribe tu propia
historia.
Hoy o quizás
ayer no lo sé, me di cuenta de que a mi la vida me sonríe, me trata bien,
tenemos una relación de respeto mutuo. Nos hemos aceptado una a la otra, ella
me da oportunidades y yo cuando me doy cuenta las aprovecho. Ella a cambio solo
me pide eso, que las aproveche, que sea capaz de saber cuando es el momento oportuno
para tomar una decisión que me lleve a estar en un sitio o en otro. Me da
libertad, me deja elegir y pensar como quiera. Solo me pide respeto hacia los
demás – no hagas lo que no quieres que te hagan – que sea consciente de donde
acaba mi libertad para no coartar la del prójimo. Y es que amigos … la vida es
eso, es respeto, es solidaridad, es un café a las ocho de la mañana de un
lunes.